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Javier Molins. Crítico de arte

Jacinto de Manuel: La reivindicación de la figuración

En un tiempo en el que el arte conceptual se ha apoderado de los espacios institucionales y se ha convertido en el nuevo arte académico, dedicarse a la pintura figurativa constituye un auténtico acto de transgresión. Y a ello se dedica con ahínco Jacinto de Manuel (Madrid, 1980), tal y como podemos comprobar en esta exposición.

Expresiones que casi han caído en desuso como son belleza, figura humana, desnudo, soledad, bodegón… caracterizan la obra de este artista que ya demostró su valía al alzarse con un accésit en el Premio Bancaja de Pintura y Escultura entre más de 300 obras procedentes de todo el mundo. Si muchas veces el dibujo constituye el primer pensamiento visual del artista, en el caso de Jacinto de Manuel, sus dibujos responden a un minucioso trabajo en el que el artista demuestra una gran destreza técnica y en el que plasma de forma magistral la soledad del ser humano, como ya hicieron en su día muchos otros artistas. A esta soledad se llega a través de esas características figuras suyas que flotan en el aire, a través del detalle de una mano, de un pie, de la bombilla de una habitación que imaginamos vacía o del tapón de una bañera en la que nos relajamos en la más absoluta de las soledades.

Una mención especial merece la soledad de ese crucificado al que solo vemos a través de sus manos en una audaz obra compuesta por un tríptico en el que vemos la mano derecha, la izquierda y los dos pies crucificados con un solo clavo al estilo de la escuela gótica.

Esta línea de trabajo sobre papel, que ya se había podido ver en otras exposiciones, va acompañada en esta ocasión de una serie de creaciones realizadas en otros soportes. Por una parte, encontramos que este joven artista ha vuelto al lienzo de sus inicios. Ha trasladado a la tela esa figuración de sus dibujos a los que ha añadido color. Los motivos son los mismos, como la figura humana o las bombillas, pero aparece un nuevo objeto: los clavos. Una obra que recuerda a la realizada por artistas pop como Rosenquist.

Este objeto de uso cotidiano nos lleva a una nueva línea de trabajo realizada con cerámica esmaltada sobre tabla de madera y enmarcada en vitrina de plexiglas. Unas obras de pequeño formato que nos demuestran que las posibilidades de la figuración son ilimitadas y que aún queda mucho camino por recorrer. Un camino lleno de futuro en el caso de Jacinto de Manuel.

 

 

 

David Rodríguez Caballero. Escultor

Sin título 2013

Jacinto de Manuel reflexiona sobre el objeto y el sujeto a través del análisis formal, a modo de ejercicio de representación. A través de los géneros del bodegón y la figura humana, transciende lo re-presentado hacia el tema común en la historia del Arte que ha marcado el sentido del hombre y servido de estímulo e inspiración al ser humano desde el comienzo de las civilizaciones: la existencia. De Manuel disecciona el objeto y consigue, mediante el dominio de la técnica, composiciones nuevas que remiten al pasado y presente. Sus obras son un compendio de sedimentación de percepción, análisis y pensamiento visual.

 

Belén Herrera Ottino. Directora Galería Malborough (Madrid)

Jacinto de Manuel consigue como magnífico dibujante con un impecable dominio de la línea precisa y analítica, traspasar esta ‘burocracia’ formal y alcanzar la esencia misma de lo retratado, su metafísica realidad.
Entre sus motivos, siempre brillantemente recortados en el vacío de su soledad, los cuerpos retratados levitan o se cobijan en sí mismos, mientras que los objetos cotidianos palpitan en su naturaleza inerte.
De Manuel logra escribir en sus obras los gritos de ahogo, de inestabilidad y de vértigo del ser humano, su continua soledad, aislado en sí mismo de todo acontecimiento exterior.

 

 

Carlos Díaz. Periodista

“Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño”

Vincent Van Gogh

Y, así, es la obra de Jacinto de Manuel. Como un sueño.

El deseo soñado de un excelente dibujante que logra que su imagen se nos presente llena de luz, permitiendo contemplar matices y detalles que nos sorprenden por el realismo del retrato y lo cotidiano del objeto.  

En la obra de este joven artista madrileño convive el dominio de una técnica que consigue el objetivo de satisfacer la necesidad de comunicación consciente y reflexiva de éste y el ejercicio realista del arte figurativo desde una óptica cristalina y sin artificio, siguiendo el dictado del carácter conceptualy la recreación de la perfección como ideal de modernidad.

Todo ello de forma atemporal, sin narrativa y experimentando con el espacio, la luz y la sombra.En definitiva, ante su obra, como en todo sueño, no queda otra que dejarse llevar.